De paraguas amarillos y otras lecciones…

Debo reconocerlo: más allá de mi teoría del guionista, me he vuelto adicto a ver mi propia vida en forma de sitcom. O a una sitcom que se asemeja vergonzosamente demasiado a mi vida, al punto de que ya no creo que sea yo el que se parece a su protagonista, Ted Mosby, sino que definitivamente hay alguno de mis amigos que está haciendo fortuna tomando notas y vendiendo guiones (… y que se agarre cuando lo encuentre…). En su visión levemente adaptada de mi historia, tal vez porque no era muy mainstream plantear lo contrario, se olvidó sin embargo tres grandes detalles…

– Que mis futuros hijos son un tanto improbables.
– Que el concepto de matrimonio siempre me dará ese regusto a contrato y mandato.
– Y que, de un tiempo a esta parte, solo creo en los “amores eternos” fugaces, que duren por lo que tengan que ser

Desarrollemos: No, no hay que bajar los brazos. Sí, aún tiene sentido rondar por la vida haciendo lo que querés para tropezar de tanto en tanto con bellas soñadoras soñadas. Pero aquellas ideas de antaño de encontrar “al amor de tu vida” se desvanecen en el absurdo. Quizás porque fue encontrado (y más de una vez). Quizás porque vale la pena esperar encontrarlo en cada persona con la que te relaciones. Quizás porque ya no hay un amor, sino amores y los hay de mil maneras: románticos si, pero también graciosos, espontáneos, agradecidos, simpáticos, cómplices, pasionales. Y nunca faltos de intensidad, porque quizás, a su manera, cada cual merece ser vivido…

Salimos a caminar bajo la lluvia para ver si el rayo de Cortazar nos sigue golpeando, solo para comprobar que no es un único rayo. Que el juego cambia todo el tiempo, las cartas se barajan mil veces y no hay reglas para el mágico acontecer de sentir. Que todo lo que empieza probablemente esté condenado a un final, aunque no tenemos porque buscarlo. Que hay infinitas formas de relacionarnos…

Y ojalá que cada vez nos convenzamos más de que vinimos para sacar lo mejor de cada momento que nos toque compartir y para aprender algo nuevo con cada historia.

– …the greatest thing, you’ll ever learn, it’s just to love and be loved in return.