Archivos para noviembre, 2013

Temporada de conejos

Publicado: 28 noviembre 2013 en De la gente que quiero

Monnt - Listo, llamala...

Más de una vez he pensado en dedicarle un cuadro (o gigantografía) a este ¿chiste? de Montt, más aún después de haber conocido en persona al groso de su autor en alguna feria del libro. No porque todo acto que siga al cuore deba ser, de por si, insensato, sino porque el otro se merece cada tanto una buena paliza que nos libere de rebusques, enrosques y tonterías que nos frenen de actuar ahí, en el momento y minuto adecuado. Ya llegaremos a eso…

Hace exactamente un año atrás anunciaba la vuelta de página, el año de lo desconocido. De fluír sin preguntar. La página en blanco. La oportunidad para subirnos por una vez a la ola del guionista y dejarnos llevar, decidiendo, si, pero sin esa terca necesidad de luchar contra la corriente.

¿Y qué puedo decir? Nuevas amistades dicen “presente”, trayendo consigo sonrisas frescas y abrazos sentidos. Viejas amistades se potencian y están al pie del cañón. El cariño se siente a manos llenas…

Si faltaba algo, las temporadas de mi muy personal sitcom pasan y, por suerte, una vez cada tanto me toca agradecerle al guionista. Verán, me encontraba hace poco puteando otra vez hacia arriba, preguntándome porque siempre mis historias con alguien comenzaban con este servidor armando un cubo rubic con una mano, desactivando una bomba con la otra y metido en medio de una habitación del juego del miedo (…con un reloj siempre tan cerca de ese famoso 00:00:01). Maravillosamente, apareció una de esas personitas especiales, de las que se meten por el rabillo del ojo, esas oportunidades mágicas que llegan a destiempo y que si no las sabes aprovechar justo, las perdiste (o que las mirás hacia atrás y decís: “NO, ¡era esa! ¡Ahí estaba! Y yo…”). Esas oportunidades que el guionista pone ahí para que siempre las pase por alto… solo que esta vez, no. 😉

Creo que tuve que gastar una pequeña epifanía para darme cuenta (y bueno, no: lamentablemente no curaré el cáncer) y pasar a la acción. Y después… JA! Es que las cosas se dieron tan simples, tan espontáneas, que, malacostumbrados al drama, terminan por sorprendernos. “¿Qué? ¿Cómo que dijo que SI? ¿Así? ¿De una? No, no puede ser. Tiempo fuera. Referí, venga acá…” Y encima, como somos boludos, mejor resulta: más cómplice, más dulce, más bella es la niña en cuestión… bueno, más aún nos cuesta creerlo.

El año de la página en blanco va llegando al final y con un cierre tan increíble como su inicio, viaje cruzando el Atlántico Sur incluído. Bate en mano y casi sin esfuerzo, el Cuore gana otra merecida batalla, dejando como objetivo, simplemente, pasarla bien. Y no hay caso, para el 2014, se anticipa un año de película

(… y que despertar a su lado me robe miles de sonrisas)

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