Esquivando nieblas…

Otro mes de noche perpetua queda atrás. La radio anuncia que este año, el mismo que los mayas predijeron como el año de cambio, hubo record de niebla. “La más densa y permanente en la última década”, mencionaron. Y ocurre que para este servidor, la niebla siempre ha significado cambio. Cambio como si en algún lado, algo muy extraño estuviera sucediendo. Como si entrar en ella significara dar un paso a un lugar completamente distinto…

Y heme aquí, enfrentandome a la situación de dar un corte, de la mejor manera (si es que existe alguna), a algo que por los últimos dos años me ha hecho mucho bien. Seré sincero: por primera vez desde que tengo memoria, me resisto al cambio.

El tiempo es una vez más el enemigo. Ese tirano implacable que se empeña en volverse ínfimo cuando uno la pasa bien y eterno en medio de resacas o clases de Álgebra. Mientras tanto, trato de ganarme la paz que trae el mejor esfuerzo, el sentir que diste todo en pos de dejar la mejor huella en la vida de otra persona. La satisfacción que conlleva dar lo mejor de uno mismo.

En pos de ganarle la pulseada, siento como si hubiera dado un paso al costado de la corriente temporal. Necesité desdoblarme: por un lado, congelé en un momento perpetuo a aquel que llevó adelante el proceso de dejar ir, que está listo para lo que viene. Por el otro, di rienda suelta a quien disfruta de estos últimos días, haciendo cuanta trampa le es posible al destino para robarle más minutos al reloj.

Nunca creí que nuestro futuro estuviera escrito ni determinado de antemano. Desde mi forma de verlo, si hay un plan, solo está hecho por líneas generales. Y no hay nada más poderoso que una voluntad para dar vuelta las cartas, barajar de nuevo o modificar el entorno. Como dije por ahí, cuando estés entre la espada y la pared, quizás aún puedas modificar el escenario.

Por ahora, evito las nieblas. Solo porque encontrarme frente a ellas puede significar que el tiempo me tomó por sorpresa. Que sus agujas o engranajes vuelven a ponerse en marcha. Puede significar verme cara a cara con ese que ya pagó el karma de haber vivido lo vivido. Y que verlo a los ojos solo me deje con la esperanza de que todo cambio sea en positivo. O que al menos, si no puede serlo, que no sea irreversible…