Archivos para agosto, 2010

Comenzó su viaje y una parte de mi viaja en su equipaje. Alguna vez, a mitad de este prolongado escape a la vigilia, de un sueño dentro de otro, salió esto. Solo queda ponerle música. Decir más es, sencillamente, redundante.

De fantasía y realidad

Entre fantasía y realidad,
Ella era sol, era vida y todo
ella era amiga, compañera y modo
era princesa, era libertad…

Víctima del azar, se jugó un as
sin entenderlo, el cielo pudo probar
destino o sueño, imposible de alcanzar
Ya en la derrota, no pidió más

Por robarse ese momento de magia
por pintar por tres horas a este mundo de color
por arriesgarse a una vida de nostalgia
A catorce instantáneas de su amor
A catorce, a catorce instantáneas de su amor

El príncipe lobo dejará de ir erguido
agachándose, volverá entre la manada
olvidará esos locos cuentos de hadas
si la mejor fantasía ya ha sentido

Y vivirá de comer rosas marchitas
en otro momento, quizás le habrían salvado
y recordará aquel rostro hipnotizado
cuando la noche bajó entre sonrisas

Por robarse ese momento de magia
por pintar por tres horas a este mundo de color
por arriesgarse a una vida de nostalgia
A catorce instantáneas de su amor
A catorce, a catorce instantáneas de su amor

Y se atrevió a soñar
Y no quiso despertar
Y en seis meses o dos años o una vida volverá
capaz… de fantasía o realidad.

(…Y quiso que ella fuera feliz
sin importar lo que él quisiera…
)

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Conectando los puntos

Publicado: 24 agosto 2010 en De la vida y todo lo demás

Así como alguna vez postulé mudarme a algún lugar donde la palabra “comodidad” no exista, me termino de convencer que imposible no es más que una palabra arrojada al diccionario por algún hombre de gris para abatir la voluntad general. No contaba, sin embargo, que despertaría el desafío en otros.

Vemos que algo mágico sucede y caemos en la peor de las preguntas: “¿No será que yo quiero creer en esto?”. Negamos, que es la primer defensa de la mente. Como dijo un sabio amigo que hace poco se dio cuenta que tenía mal las prioridades (decía usar la razón para filtrar los sentimientos): “La razón necesita el control. Frente a la sopresa, frente a la magia, la razón dice ‘Nahhhh no puede ser!’ y tomamos esas palabras como algo bueno, cuando en realidad estamos negado el hecho, lo estamos invalidando.”

La verdad es que las cosas pasan, seamos nosotros capaces de comprenderlas o no. Estamos rodeados de un centenar de maravillosas cosas que escapan a nuestra razón. El universo no es más que la suma de lo que podemos comprender más lo que no. Están ahí, no hay quien las cambie… Por algo una vocecita dentro nuestro nos dijo que las conectemos y es porque conocemos tanto por lo que pensamos como por lo que sentimos. Si algo bueno puede sacarse de la situación más improbable, es que por su incapacidad de ser, cobre fuerza. De esa ínfima posibilidad se puede obtener una luz, una pizca de ese tejido de los sueños que tanto vale atesorar.

Y frente al desafío, para cuando nos veamos entre la espada y la pared, detengamos el tiempo, respiremos hondo, y cambiemos el escenario. Quizás, cortándonos la mano, podamos sostener la espada lo suficiente para contraatacar. Quizás, si somos lo suficientemente astutos como para anticiparlo, nos hayamos ganado ese segundo de tiempo que nos permita esquivar la estocada. Nunca hay solo dos posibilidades frente a una situación. El mundo no es binario. Creamos que hasta de la situación más imposible, del más férreo “Si” o “No” se puede sacar un “no se”, un “quizás”, un “capaz”…

(… capaz mañana)

Como las papas fritas del plato (que nunca son demasiadas), no hay tal cosa como ser demasiado soñador. Cada sueño es la potencialidad de algo más, de una vigilia a la que nos atrevemos a modificar ni siquiera desde la voluntad o el deseo de cambio, de no reservarse un lugar tranquilo al borde del camino.

Aprendamos a elegir nuestras batallas, afilemos las armas, dividamos los grandes sueños en objetivos realizables, esquivemos los falsos consejos de los hombres de gris y que el cielo sea nuestro límite.

Para buscar el horizonte vamos a tener toda una vida de ensayo, prueba y error. Por suerte, venimos con la etiqueta de fábrica que dice: “Puede fallar…”. Y vas a tropezar, y vas a caer… y mil caídas te parecerán pocas el día que esquivando los obstáculos del guionista, contra toda apuesta, contra viento y marea, alcances lo imposible…

(… y ya no quieras despertar)

Lucha con determinación, ama con pasión, pierde con clase y vence con osadía: El mundo es de quién se atreve. C. Chaplin

Aún me cuesta creerlo: Me río para no aplicar una cerealita contra mis venas.

La historia me encuentra el viernes pasado, escribiendo la entrada que precede a esta en el blog, contento de la vida, tras meses de sembrar por aquí y allá los hilos del telar de mi destino. Cual niño envidioso en busca de atención, es como si el guionista (manipulando voluntades ajenas a la mía) me hubiera tocado el hombro y hubiera dicho: “Esto se hace así, pibe”, tirando de todos los hilos a la vez.

La madeja resultante aún me está dando vueltas por la cabeza como si de un cubo rubic irresuelto se tratase. En plena guerra de voluntades, el muy guacho sazonó la receta con una variedad de obstáculos inesperados y al menos me queda la sensación de que un par decisiones bien tomadas ayudaron a clarificar tanto caos.

No espero que entiendan esto. No creo yo poder entenderlo. Solo quiero compartir que, extrañamente, empujado por las circunstancias frente a una derrota anunciada, me llevo un lindo recuerdo, una sensación reconfortante, un momento cálido, ni que más fuera para demostrar a aquellos que parecen tener el manual plenamente claro, que nada está dicho en lo que refiere a la relación entre dos personas.

¿Qué querés cuando querés a alguien? Que esté contigo…
¿Y cuando realmente querés a alguien? Que sea feliz, más allá de lo que vos quieras…