Archivos para noviembre, 2009

… y yo he sido tan feliz
El mundo se derrumba y gira
pido disculpas por vivir.

Con la prosa del buen Ismael a un lado y demasiado pronto quizás para hacer el balance, no puedo evitar mirar atrás y decir que el 2009 ha sido un muy buen año, quizás de los mejores que me haya tocado vivir.

Un año que comenzó por dejar atrás una historia gris, que no hacía más que provocarme amarguras y sacar verdaderamente mi faceta más oscura. Un año de dos mudanzas, de muchos cambios a nivel personal (¿crecimiento, quizás?) y con toneladas de anécdotas. Un año en el que pude recuperar en mi vida a tantas de esas personas que tanto bien me hacen y, de paso, sumar muchos otras a la lista de gente que vale “la media milla extra”.

Un año donde pude replantearme que la felicidad es estar bien con uno mismo. O, quizás, trabajar de lo que realmente me gusta… O tener cerca a aquellos que saben sacar lo mejor de mi. Que el dinero es solo un medio para sobrevivir y que todo lo que me sobre no tiene mejor destino que usarlo en la gente que quiero para generar momentos que perduren en la memoria. Que la felicidad no está solo en la búsqueda, sino también en la búsqueda de la sonrisa ajena…

Quizás mi mayor pesar es que para otros, para tantos de entre los que quiero, estos no han sido de sus momentos más altos. Algunos por ahogarse en lo playo, otros, por enfrentar oleadas de tiburones. Como fuera, a todos ellos, vaya toda la fuerza y el apoyo que pueda darles, que por acá hay alguien que siempre va a quebrar lanzas por uds. Porque si los que estamos bien no le ponemos un poco de garra, ¿qué queda para los demás?

Aún así, puedo terminar este año afirmando, con convencimiento, que soy feliz.

Y si apenas me falta algo para serlo aún más, es esa cómplice. Esa dulce princesita para el camino con la que pueda compartir miles de sanos momentos, locas aventuras y copados proyectos. Que ya llegará y que, para peor, ni siquiera puedo reprochar al guionista no haber puesto oportunidades en el camino.

En definitiva, un buen año. Un gran año. Y amigado más que nunca con mi eterno enemigo, levanto mi copa hacia el cielo y digo:

“Por todas esas cosas interesantes que aún tenés en el tintero para mi…”