De autostopistas y dulces Carolas…

Publicado: 7 septiembre 2009 en De la vida y todo lo demás

¿Por qué conformarnos? ¿Qué nos impulsa a buscar amores llenos de justificativos, momentos que no se dieron y expectativas forzadas?

Pensando en la genial frase de Ismael Serrano (o de su padre), en la que cuestiona si existen otros amores que no sean los de a primera vista, y en tanto amor de película, recuerdo y me pregunto hace cuanto que no vivo uno de esos amores bien sentidos, un “a primera vista” mutuo… Uno de esos amores tan intensos dentro de los que dos personas pueden simplemente perderse, abstraerse y no dar lugar a nada más.

Recuerdo haber tenido uno así, que comenzó con ambos a la vez no pudiendo creer lo que el otro sentía. Seguramente habré vivido más de uno, pero queda en evidencia que ese es el más puro en mi memoria, quizás por haber comenzado en los albores de algún septiembre olvidado. Coronó el día de la primavera con ambos abrazados, bajo un arbol del bosque platense, mirándonos y besándonos, donde no puedo recordar otra cosa más que su rostro. Aún cuando no haya perdurado, hoy es una linda huella que mantener, un motivo (de los pocos) para creer en la existencia de los momentos perfectos y la capacidad de sentir de forma tan intensa.

Pero claro, la situaciones así no nos pasan todos los días. Y de impacientes, desorientados, confusos, solitarios y mal aconsejados, nos embarcamos en otras historias donde tapamos con el codo lo que el otro escribe con la mano. Tapamos eso que resultaba ser importante para nosotros y en lo que el otro no es lo que esperabamos. Ojo, no hablo de no saber aceptar esos pequeños, graciosos y hasta a veces muy dulces defectos de la otra persona. No, no. Hablo de como justificamos eso que no nos resultaba tan trivial y decimos: “No importa”. “No lo vi”. “No pasó”…

¿Es amar estar con alguien por el que merece más la pena vivir junto a ésa persona que sin ella? ¿No vale la pena preguntarnos si la felicidad no debería ser mutua, sentida, vivida, apasionada, intensa, divertida, cómplice, dulce, aventurera y tantas pero tantas otras cosas más?

Por favor: No nos conformemos. No nos salvemos, como bien dijo Benedetti, no dejemos caer los párpados pesados como juicio, ni reservemos un lugar tranquilo al borde del camino, ni nos llenemos de calma, ni querramos con desgano. No. Podemos tener personas valiosas en nuestras vidas sin dedicar nuestra vida a ellas. Podemos tener en el asiento de atrás grandes amigas, hermanas postizas, compañeras de aventuras, derechos a roce, locas lindas y tantas, pero tantas cosas más…

… pero sepamos reservar el asiento del acompañante para esa increíble persona, humana y falible, si, en todo aquello que nos es aledaño; pero que en las cosas importantes, realmente nos llena de todo, nos ofrece todo, con la que todo es mutuo, claro, bien sentido y, sobre todo, natural

(… porque todo tiene que darse naturalmente…)

.

Pd: Vayan a ver “El hombre que corría tras el viento“. Sencillamente, una obra maestra basada en “La Dulce Carola” de Ismael Serrano…

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